¿Te ha pasado que quieres tomar una decisión y dudas constantemente porque no sabes si es la correcta? ¿Sientes miedo a equivocarte o a “meter la pata”? ¿Te has preguntado qué se esconde realmente detrás de esa indecisión?
Muchas veces no es falta de opciones, sino falta de seguridad interna. Y sí, la toma de decisiones está profundamente relacionada con la autoestima. Antes de nada, quiero que sepas algo importante: no eres la única a la que le pasa. He vivido —y he visto— episodios de duda en situaciones muy cotidianas: desde decidir qué foto subir a redes, qué curso tomar, si escribir o no a una persona, o incluso qué ropa ponerte.
Y aquí surge la gran pregunta:
¿Es inseguridad… o es miedo a equivocarte?
Decidir no siempre es dudar
Hace poco le pregunté a una amiga cómo abordaría un tema importante con otra persona. Yo tenía claro que quería hablarlo, pero quise escuchar otros puntos de vista. No porque dudara de mi decisión, sino porque me apetecía ampliar la mirada.
Y aquí hay una diferencia clave que quiero que observes en ti: no es lo mismo explorar otras perspectivas que dejar que otras personas decidan por ti. Cuando decides desde ti, puedes escuchar, contrastar y reflexionar sin perderte. Cuando decides desde la inseguridad, entregas tu poder y esperas que alguien más elija por ti.
Un ejemplo sencillo (pero muy revelador)
Imagina que quedas con una amiga y tenéis que elegir un postre. A veces le dices: “elige tú”, porque has leído la carta y te gustan todos. Eso es flexibilidad. Pero es muy distinto decir “elige tú” cuando hay postres que no te gustan, pero no quieres incomodar, no quieres quedar mal o no te atreves a expresarte.
Ahí ya no es indiferencia: es desconexión contigo. La diferencia está en si sabes lo que quieres y decides compartirlo… o si lo sabes, pero te callas.
¿Qué ocurre cuando dejas que otros decidan por ti?
Si te das cuenta de que dejas que otras personas tomen decisiones importantes por ti —desde lo pequeño hasta lo grande—, es una señal clara de que hay algo que trabajar en tu seguridad interna. Y esa seguridad empieza por cómo te tratas, cómo te escuchas y cuánto te valoras. Empieza, una vez más, desde la autoestima. No se trata de tomar siempre decisiones perfectas, sino de atreverte a decidir. Empieza con acciones simples. La confianza se construye en lo cotidiano.
Hace poco me hicieron unas fotos y pregunté a varios compañeros cuál les gustaba más. Cada uno eligió una distinta. Escuché, observé… y días después subí la foto que más me gustaba a mí.
De eso se trata. No de elegir lo que agrada a todos, sino lo que resuena contigo.
Un recordatorio final
Tomar decisiones implica responsabilidad, sí, pero también libertad. Y equivocarte no significa fracasar: significa que estás viviendo, aprendiendo y creciendo. Empieza por decisiones pequeñas.
- Escúchate.
- Respétate.
- Elígete.
Porque cuando confías en ti, incluso una decisión imperfecta puede llevarte exactamente donde necesitas estar.
Sobre la autora

Estefy Jiménez Bocanegra, Mujer Guía, acompaña a mujeres en procesos de autoestima, autoconfianza, hábitos y acompañamiento en base a objetivos. Comparte desde su experiencia personal, recordando que no existe una verdad absoluta, sino caminos únicos hacia una vida más auténtica.
✨ Síguela para más inspiración y herramientas en: @estefyjzbocanegra





