Hoy tenemos el placer de presentaros a Míriam Vigueras, creadora de El Caldero de Eira, una profesional que ha sabido tejer un puente sólido y honesto entre la ciencia y el acompañamiento energético.
Con formación en Fisioterapia y una amplia trayectoria en el ámbito sanitario, Míriam encontró en el tarot terapéutico una herramienta de autoconocimiento y apoyo emocional, siempre desde una mirada ética, cercana y alejada de lo predictivo. Su forma de acompañar se basa en la escucha, la presencia y el respeto profundo por los procesos personales.
Nos invita a descubrir cómo ciencia, intuición y conciencia pueden convivir para ofrecer un acompañamiento humano, responsable y transformador.
Teamtouch: Vienes de una formación claramente vinculada al mundo de las ciencias. ¿Qué te llevó a interesarte por las terapias energéticas y, en concreto, por el tarot?
Miriam: Es cierto que mi formación tiene una base científica, estudié Fisioterapia, me formé en masaje terapéutico profesional y he trabajado durante años en el ámbito sanitario. Siempre me han interesado la ciencia y el cuerpo humano, sí! Pero también otras áreas como la astronomía o todo aquello que nos invita a hacernos preguntas. Durante la carrera empecé a notar que lo que realmente me movía no era solo lo físico o lo deportivo, sino el trato humano y la presencia terapéutica. Algunas de las prácticas que más me marcaron, por ejemplo, fueron en neurología infantil, trabajando con niños con parálisis cerebral. Aunque muchos de ellos no podían comunicarse con palabras, a través del contacto, la calma y el respeto se producía un intercambio muy profundo, una especie de conversación silenciosa. A eso es a lo que yo llamo intercambio energético: algo que no siempre se puede medir, pero que se siente con muchísima claridad.
¿Por qué el tarot? Para mí, simplemente, porque siempre ha sido algo natural. En mi familia ha estado muy presente: mi abuela paterna y mi tía eran tarotistas, así que nunca lo viví como algo extraño ni misterioso. Durante tiempo lo miré con curiosidad y respeto, hasta que ya de adulta decidí probar “a ver qué pasaba”. Empecé a hacer lecturas para personas cercanas y descubrí que podía leer a través del tarot sin haberlo estudiado de forma formal. Desde el principio tuve claro que no me interesaba un enfoque predictivo —no creo que el futuro esté escrito—, sino utilizarlo como una herramienta para leer el estado emocional y energético de la persona y acompañarla desde ahí, con conciencia, responsabilidad y cercanía.
Teamtouch: En tu caso, el tarot no aparece como una herramienta predictiva, sino terapéutica. ¿Qué diferencia fundamental encuentras entre ambos enfoques?
Miriam: El enfoque más conocido del tarot es el predictivo o adivinatorio: haces una pregunta y esperas una respuesta cerrada sobre el futuro. En mi caso, ese enfoque queda bastante descartado. Aunque muchas personas llegan con preguntas orientadas a “qué va a pasar”, lo que yo hago en realidad es leer su campo energético actual, cómo se están sintiendo, desde dónde están tomando esa decisión y qué las ha llevado a formular esa pregunta.
El tarot terapéutico no intenta decirte si algo va a salir bien o mal, sino acompañarte a comprender el origen de tu duda. Por ejemplo, si alguien pregunta por un cambio laboral, el trabajo no consiste en afirmar si conseguirá ese empleo, sino en explorar qué hay detrás de esa inquietud: inseguridad, miedo, sensación de no estar preparada, ansiedad por el futuro… Muchas veces, cuando una persona se obsesiona con el futuro, lo que está pidiendo en realidad es calma. El tarot, desde este enfoque, ayuda a poner conciencia, a bajar la ansiedad y a entender qué se está moviendo internamente.
Cuando canalizo a través de las cartas, suelen aparecer con mucha claridad escenarios del pasado y del presente emocional de la persona. Cuando eso es reconocido y validado por quien consulta, se genera una base de confianza que permite avanzar. A partir de ahí, el tarot muestra el camino energético más predominante, no porque el futuro esté escrito, sino porque parte de cómo estás vibrando ahora. Como tú vibras, atraes; no es magia, es coherencia energética. La energía está en constante movimiento, igual que la vida, y existe siempre el libre albedrío —el propio y el de los demás—, por lo que nada es rígido ni inamovible.
Por eso digo que el tarot terapéutico no predice, acompaña. No te dice “esto va a pasar”, sino “desde aquí, esta es la puerta con más probabilidad de abrirse”. Pero la decisión, la responsabilidad y el movimiento siguen siendo siempre de la persona. El tarot señala, sostiene y orienta; el camino lo recorre cada uno.
Teamtouch: Has vivido un proceso de desarrollo personal muy profundo gracias al tarot. ¿En qué aspectos de tu vida notaste antes ese cambio?
Miriam: Creo que el desarrollo personal no se termina nunca, pero en mi caso hubo dos experiencias que lo aceleraron todo. La primera fue atravesar un cáncer en un estadio avanzado, una vivencia que te cambia la mirada y te coloca frente a lo esencial. La segunda, y curiosamente la más devastadora, fue una relación con una persona con rasgos narcisistas, que me dejó muy tocada a nivel emocional y me obligó a parar y mirarme de verdad.
En ese proceso, el tarot terapéutico apareció como una herramienta complementaria al trabajo psicológico, que me ayudó a entender qué me estaba pasando por dentro cuando yo misma estaba completamente desorientada. Se convirtió en una conversación silenciosa que no juzga ni impone respuestas, sino que acompaña, ordena y da perspectiva en momentos de mucho ruido interno.
El primer cambio lo noté en el autocuidado y en la conciencia emocional. Empecé a escucharme más, a respetar mis límites y a dejar de normalizar el dolor. Hoy el tarot sigue siendo ese espacio al que vuelvo cuando necesito claridad o simplemente recordar que comprenderse también es una forma de sanar.
Teamtouch: ¿Cómo integras tu mentalidad científica con disciplinas como la meditación, el mindfulness y el trabajo energético sin que entren en conflicto?
Miriam: En realidad, no siento que tenga que integrar nada, porque para mí todo esto ya está integrado. No lo vivo como mundos separados. Bajo mi experiencia, tanto la meditación como el mindfulness son, en sí mismos, un trabajo energético. Meditar no es sentarte en silencio con un incienso —aunque también puede serlo—, sino entrar en un estado de conciencia más equilibrado y presente, y eso puede darse de muchas maneras.
Además, lo digo siempre con humor porque mucha gente llega diciendo: “yo no sé meditar” o “me pongo nerviosa”. A mí me pasó exactamente lo mismo durante mucho tiempo. Estar quieta me ponía de los nervios y la mente me iba a mil. Por eso intento hacerlo accesible y desdramatizarlo. Hay muchas formas de meditar: yo, por ejemplo, medito fregando los platos. Si estoy centrada en lo que hago, en el aquí y el ahora, relajada y presente, eso ya es mindfulness y ya es trabajo energético, aunque sea en algo tan cotidiano.
Desde el punto de vista científico, además, hace tiempo que estas prácticas están más que estudiadas. Existen investigaciones sobre los efectos de la meditación en la actividad cerebral y los beneficios del mindfulness en la gestión del estrés y la ansiedad. Así que no veo contradicción alguna: la ciencia lleva años confirmando algo que muchas personas ya experimentan en su día a día. Para mí, todo forma parte del mismo camino: aprender a estar más presentes, más en calma y más en contacto con nosotros mismos.
Teamtouch: Cuando una persona llega a una consulta de tarot terapéutico, ¿qué tipo de acompañamiento se encuentra contigo?
Miriam: Principalmente, yo siento que se encuentran un acompañamiento cercano, empático y muy humano. Mi trabajo es siempre desde el respeto, el cariño y la escucha. Intento crear un espacio seguro donde la persona pueda relajarse y expresarse con libertad. Muchas personas me dicen que se sienten “como en casa”, algo muy distinto a la frialdad que a veces se asocia a otros entornos terapéuticos.
Además del tarot, para mí es clave la escucha activa. La persona necesita hablar, ordenar lo que siente y darle sentido a su pregunta. El sentido del humor también ayuda mucho a bajar la tensión y a que todo fluya con más naturalidad. No concibo una lectura como algo rápido y distante, sino como un proceso de acompañamiento. Por eso me emociona cuando, con el tiempo, vuelven y me cuentan que se sienten más tranquilas, más claras o más fuertes. Y siempre agradezco profundamente la confianza de quienes se abren conmigo, incluso sin conocerme previamente.

Teamtouch: Aún hoy existe cierta resistencia o prejuicio hacia el tarot. Desde tu experiencia, ¿qué suele sorprender más a quienes se acercan por primera vez desde una postura racional?
Miriam: Sí, todavía existe bastante prejuicio hacia el tarot, en gran parte por la imagen frívola y mediática que se ha construido durante años. Para mí, sin embargo, es una herramienta que merece mucho respeto, porque a través de ella leo y canalizo el campo energético y emocional de la persona. Por eso también cuido tanto mis mazos y transmito ese mismo respeto a mis alumnas.
Lo que más sorprende a quienes llegan desde una postura escéptica es que, durante la lectura, aparecen con claridad aspectos del pasado y del presente sin que me hayan contado nada antes. Siempre les pido que no me expliquen nada al principio y que me dejen conectar. Cuando empiezo a hablar de cómo se han sentido o de situaciones que les han marcado, llega ese momento de impacto en el que la persona se queda mirando y dice algo así como: “¿pero cómo puedes saber todo esto?”. Ahí suele aparecer la broma inevitable… que si les estoy leyendo la mente, que si he puesto una cámara oculta… jajaja.
Teamtouch: Además de acompañar en consulta, también eres profesora de tarot terapéutico. ¿Qué es lo primero que intentas transmitir a tus alumnos antes incluso de enseñar las cartas?
Miriam: Antes incluso de entrar en las cartas, lo primero que transmito es la importancia del estado interno. Para canalizar de forma intuitiva, y no mecánica, es fundamental estar lo más equilibrada posible a nivel físico, emocional y mental. Cuanto más centrada está una persona, más fácil le resulta conectar con su intuición.
También insisto mucho en el respeto por la herramienta: cuidar el mazo, el espacio y la energía con la que se trabaja, así como perder el miedo a bloquearse. Aquí no se trata de memorizar significados, sino de escuchar lo que surge. Ese es el enfoque del curso y es coherente con cómo yo misma trabajo y enseño.
Y desde el primer día dejamos clara la ética profesional. Trabajamos con emociones y procesos personales, y eso exige responsabilidad, respeto y conciencia. Sin ética, para mí, no hay tarot terapéutico.
Teamtouch: ¿Qué papel juega la responsabilidad y la ética profesional cuando se trabaja con herramientas tan profundas a nivel emocional?
Miriam: Para mí juegan un papel fundamental, hasta el punto de que son la base de todo. Cuando trabajas con tarot terapéutico no estás trabajando con objetos, sino con personas, y detrás de cada pregunta hay emociones, historias y momentos vitales delicados. Eso exige una gran responsabilidad emocional y una ética profesional muy clara.
Aquí es donde se marca la diferencia entre un acompañamiento consciente y un enfoque poco responsable. No se trata de “pagar, preguntar y marcharse”, sino de acoger emocionalmente a la persona que tienes delante. Por eso considero imprescindible tener nociones de psicología y de responsabilidad afectiva, para saber hasta dónde acompañar y cuándo es necesario parar.
Hago especial hincapié en el tema de las adicciones. El tarot puede convertirse en una dependencia si no se maneja bien, y cuando detecto que una persona consulta desde la ansiedad o la compulsión, ahí hay que frenar. No todo vale. En esos casos, el trabajo corresponde a un profesional de la salud mental, y el tarot, si acaso, puede acompañar de forma paralela, pero nunca sustituir ni alimentar esa dependencia.
Saber decir “hasta aquí” también forma parte de la ética. No todo es dinero ni consultas infinitas. Para mí, trabajar con conciencia, respeto y límites claros es la única manera honesta de ejercer el tarot terapéutico.
Teamtouch: En un mundo cada vez más acelerado, ¿por qué crees que prácticas como el tarot terapéutico, la meditación o el mindfulness están cobrando tanta importancia?
Miriam: Vivimos tan deprisa que muchas veces apenas nos paramos a sentir cómo estamos realmente por dentro. Prácticas como el tarot terapéutico, la meditación o el mindfulness nos ofrecen algo muy valioso: una perspectiva de “ojo de pájaro”, como si pudiéramos observar nuestra propia vida desde fuera, como espectadores de una película.
En el caso del tarot, esa toma de conciencia se vuelve muy clara cuando alguien que no te conoce de nada pone palabras a lo que ya estabas sintiendo. No te dice nada nuevo, pero lo ratifica, lo ordena y te ayuda a verlo con más distancia. Es como decir: “ah, vale, sí, es verdad, me siento así”. Ese cambio de punto de vista es muy poderoso. Lo mismo ocurre con los arquetipos del tarot: todos transitamos por ellos una y otra vez, porque la vida es cíclica, cambiante y está en constante movimiento. No es filosofía, es energía… y también es ciencia.
El mindfulness y la meditación, por su parte, nos ayudan a volver al centro en medio del ruido mental y la aceleración diaria. Nos enseñan a pausar, a reconducir la atención y a responder desde un lugar más consciente. No se trata de no tener pensamientos o nervios —eso nos pasa a todos—, sino de aprender a relacionarnos de otra manera con lo que nos ocurre.
Siempre digo una frase que resume muy bien todo esto: no es lo que te hace o te dice alguien, sino cómo tú respondes a eso. Ahí está el verdadero poder. No podemos controlar todo lo que sucede fuera, pero sí nuestra reacción, y esa reacción depende directamente de nuestro estado interno. Por eso estas herramientas son tan valiosas hoy: porque nos devuelven la capacidad de elegir, de comprendernos y de vivir con más conciencia en medio del caos.
Teamtouch: Para terminar, ¿qué le dirías a alguien que se siente en un punto de cambio personal, pero aún duda en dar el paso hacia este tipo de acompañamiento?
Miriam: Lo primero que diría es que yo no intento convencer a nadie de nada. Cada persona tiene su ritmo, su momento y su proceso. Si alguien está en un punto de duda, me parece sano: la duda también es conciencia. Lo único que animaría es a curiosear, a indagar un poco más y, si lo siente, a probar este tipo de acompañamiento como algo complementario a lo que ya esté haciendo, como puede ser una terapia psicológica.
Siempre tengo muy claro hasta dónde llego. Si intuyo que hay detrás una dificultad psicológica o psiquiátrica, mi papel no es sustituir a ningún profesional de la salud mental, sino acompañar hasta donde corresponde. Dicho esto, hay muchas personas emocionalmente estables que atraviesan momentos de bajón, de desconexión o de pérdida de centro, y ahí este tipo de acompañamiento puede ser muy útil y amable.
Son prácticas tranquilas, sutiles, basadas en la conversación, la escucha activa y la toma de conciencia. La meditación, por ejemplo, es una oportunidad para reconectar con una parte de ti que quizá estaba dormida, bajar el ruido mental y darte un respiro. No es invasivo, no es peligroso, no hace daño a nadie. Al contrario: genera calma, claridad y sensación de comprensión. Yo siempre digo que la tranquilidad se contagia.
Así que mi invitación sería esa: probar sin expectativas, sin exigencias y sin miedo. Y después decidir. Yo solo traslado lo que hago, lo que soy y cómo acompaño. El resto lo elige cada persona. Yo misma he sido escéptica en muchos momentos de mi vida, y hoy siento que vivo una simbiosis muy bonita entre la ciencia y lo energético: respetuosa, honesta y sin intención de sustituir nada, solo de acompañar.
Con esta conversación cerramos una entrevista que invita a la pausa, a la reflexión y al contacto con lo esencial. Agradecemos profundamente a Míriam Vigueras su generosidad, su honestidad y la calma que transmite en cada palabra, recordándonos que el verdadero acompañamiento nace de la escucha, el respeto y la conciencia.
Su mirada, donde ciencia y energía conviven con naturalidad, nos deja un mensaje claro: comprendernos también es una forma de sanar. Gracias, Míriam, por compartir tu camino y por acompañar desde un lugar tan humano. En Teamtouch, seguimos apostando por espacios donde la sensibilidad, la ética y el bienestar tengan voz.

Terapeuta holística y Formadora, especialiazada en tarot terapéutico.
La podéis seguir en Instagram en @el_caldero_de_eira





