El auge de la suplementación nutricional y de la fitoterapia ha venido acompañado de un fenómeno preocupante: la banalización de su uso. Hoy en día, muchas personas consumen plantas medicinales, probióticos o suplementos guiadas por recomendaciones en redes sociales, influencers sin formación médica o discursos simplificados que ignoran la complejidad biológica del organismo humano.
Este enfoque no solo es incorrecto, sino potencialmente peligroso.
No todo el que divulga sabe de lo que habla
Las redes sociales han amplificado la voz de personas sin formación suficiente en farmacología, fisiología, nutrición clínica o fitoterapia médica. Se lanzan mensajes absolutos, se recomiendan pautas genéricas y se promueve la automedicación como si todos los organismos respondieran igual.
La realidad clínica es otra:
- No existen suplementos universales.
- No existen plantas “buenas para todo”.
- No existen dosis estándar válidas para todas las personas.
Seguir recomendaciones sin conocer interacciones farmacológicas, contraindicaciones, duración segura del tratamiento o estado clínico del paciente es una forma de intrusismo encubierto. La evidencia científica demuestra que muchas plantas medicinales presentan interacciones relevantes con fármacos y no deberían tomarse sin supervisión profesional (Izzo & Ernst, 2009).
Fitoterapia: principios activos con efectos reales
Uno de los errores más extendidos es asumir que “natural” equivale a “inocuo”. Numerosos preparados vegetales actúan sobre enzimas hepáticas, neurotransmisores, hormonas o sistemas de coagulación.
Ejemplos clínicamente relevantes:
- Hierba de San Juan (Hypericum perforatum): induce enzimas del citocromo P450, reduce la eficacia de anticonceptivos, antidepresivos, anticoagulantes y otros fármacos, y puede provocar síndrome serotoninérgico. Sus interacciones están ampliamente documentadas por la European Medicines Agency (EMA, 2018).
- Ashwagandha (Withania somnifera): puede interferir con la función tiroidea, potenciar sedantes y agravar patologías autoinmunes si no se valora el contexto clínico (NCCIH, 2023).
- Ginkgo biloba: aumenta el riesgo de sangrado si se combina con antiagregantes o anticoagulantes y debe suspenderse antes de cirugías.
Estos datos no son opiniones, están respaldados por revisiones sistemáticas y organismos reguladores.
Probióticos: no todos sirven para todo
La prescripción indiscriminada de probióticos es otro error frecuente. Sus efectos son cepa-dependientes, no genéricos. Una cepa útil en diarrea infecciosa puede empeorar un SIBO o una disbiosis fermentativa, y en pacientes inmunodeprimidos su uso debe extremarse (Sanders et al., 2019).
Recomendar “un probiótico cualquiera” sin valorar síntomas, historia clínica y tratamientos asociados es una mala praxis.
Calidad del producto y cronificación: dos problemas habituales
No todos los suplementos son iguales, aunque lo parezcan en la etiqueta. En el caso del omega-3, un producto mal procesado u oxidado pierde eficacia y puede aumentar el estrés oxidativo. Estudios han demostrado que una parte significativa de los omega-3 comercializados presentan niveles de oxidación superiores a los recomendados (Albert et al., 2015). Por ello es imprescindible conocer los controles de calidad, la forma química y la estabilidad del producto.
A esto se suma otro error frecuente: la cronificación injustificada. Muchos suplementos se mantienen durante meses o años sin revisión. La vitamina D es un ejemplo claro. Puede ser razonable suplementarla en invierno o en casos de baja exposición solar, pero siempre con analítica previa y seguimiento. No todas las personas la necesitan, ni en la misma dosis, ni de forma indefinida. Lo mismo ocurre con la vitamina B12, cuyos rangos analíticos son amplios y requieren interpretación clínica, no automática.
El papel del profesional
La suplementación y la fitoterapia bien indicadas son herramientas terapéuticas valiosas. Mal utilizadas, se convierten en una fuente de problemas silenciosos.
El profesional debe valorar interacciones, seleccionar marcas de calidad, ajustar dosis, definir duración y revisar la evolución. La automedicación basada en redes sociales no es empoderamiento del paciente, es abandono del criterio clínico.
Referencias bibliográficas
- Izzo AA, Ernst E. Interactions between herbal medicines and prescribed drugs. Drugs. 2009;69(13):1777-1798.
- Posadzki P, Watson LK, Ernst E. Herb-drug interactions. Br J Clin Pharmacol. 2013;75(3):603-618.
- National Center for Complementary and Integrative Health. Herb-drug interactions. NIH; 2023.
- European Medicines Agency. Assessment report on Hypericum perforatum. EMA; 2018.
- Sanders ME et al. Probiotics and prebiotics in intestinal health. Gastroenterology. 2019;157(1):44-54.
- McFarland LV. Use of probiotics to correct dysbiosis. BMJ Open. 2014;4:e005047.
- Albert BB et al. Fish oil supplements are highly oxidised. Sci Rep. 2015;5:7928.
Sobre la autora

Graduada en Medicina Tradicional China – Universidad Europea del Atlántico.
Postgrado en Infecciones de Transmisión Sexual y VIH, virológicas, bacteriológicas, micóticas. Experta en enfermedades reumatológicas en MTC.
Consultorio Centre Vitale, Badalona.
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