Mindfulness para mentes inquietas: Cuando meditar no es sentarse en silencio

Cuando hablamos de meditación o mindfulness, muchas personas imaginan automáticamente la escena clásica: sentarse en el suelo, con las piernas cruzadas, la espalda recta, los ojos cerrados y la mente en silencio.

Sin embargo, para muchas personas esta imagen resulta más estresante que relajante. La mente no se detiene, los pensamientos se aceleran y aparece la frustración. ç

Desde una mirada terapéutica, es importante recordar que meditar no es dejar la mente en blanco, sino aprender a llevar la atención al momento presente de una forma amable y posible para cada persona.

Por eso, hoy quiero compartir un ejercicio sencillo, cotidiano y muy eficaz para iniciarse en la práctica del mindfulness, especialmente recomendado para personas con mente inquieta o dificultad para relajarse.

Preparar el cuerpo y el ambiente.

Antes de comenzar, es importante crear un pequeño espacio de calma:

  • Busca un lugar tranquilo.
  • Colócate de forma cómoda: puedes sentarte apoyando la espalda en la pared con cojines o recostarte ligeramente.
  • Usa ropa cómoda y asegúrate de que la temperatura sea agradable.
  • Si lo deseas, puedes acompañarte de una vela o aromaterapia. Los aromas de lavanda o sándalo ayudan a relajar el sistema nervioso central.

Este pequeño ritual ya envía al cuerpo el mensaje de que es momento de bajar el ritmo.

El ejercicio del chocolate: atención plena de forma sencilla

Toma un pequeño trozo de chocolate o un bombón y colócalo en tu boca, sin morderlo.

Lleva toda tu atención a la experiencia:

  • Observa cómo se va derritiendo.
  • Percibe la temperatura.
  • Nota la textura, el sabor, la suavidad o intensidad.
  • Siente cómo cambia la sensación con el paso de los segundos.

Durante ese tiempo, simplemente observa, sin analizar, sin juzgar. Si aparecen pensamientos (y aparecerán), déjalos pasar, como si fueran coches en una autopista que sigue su curso mientras tú permaneces en otro plano de atención. Aunque parezca algo sencillo —incluso trivial—, en ese momento estás practicando mindfulness auténtico: atención plena al aquí y al ahora.

Una puerta amable hacia la meditación

Este ejercicio demuestra que meditar no tiene por qué ser rígido ni complicado. A veces, el cuerpo necesita caminos suaves para entrar en calma.

La atención plena puede comenzar en los pequeños gestos cotidianos y convertirse, poco a poco, en una herramienta poderosa de regulación emocional y bienestar.

Porque a veces, el silencio llega solo… cuando dejamos de forzarlo.


Sobre la autora

Miriam Vigueras

Terapeuta holística y Formadora, especialiazada en tarot terapéutico.

La podéis seguir en Instagram en @el_caldero_de_eira y en nuestra plataforma Teamtouch.

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